Pedro Fernández - Maestro Pintor y Dorador

Pedro Alonso Fernández Martínez nació en El Picazo el 12 de octubre de 1750 y falleció el 7 de febrero de 1822 a los 72 años de edad.

A sus 35 años ya era Maestro Pintor y Dorador, recorrió un gran número de localidades al sur de la provincia de Cuenca y el norte de Albacete con su jaca y tal vez un carro, portando todo su material. Le acompañaban alguno de sus 12 hijos, nacidos de dos matrimonios.

La primera obra de la que tenemos constancia es el camarín de la Virgen del Rosario, en la llamada Catedral de la Manchuela en Alborea. El equipo que restauró estos frescos los dató en 1785. Esta información, en la actualidad, figura en uno de los carteles informativos del templo: “Realiza las pinturas y adornos Pedro Fernández, vecino de El Picazo (Cuenca)”.

Fachada Iglesia de Nuestra Señora de la Natividad (Alborea)
Fachada Iglesia de Nuestra Señora de la Natividad (Alborea)

Imagen: Elena Moratalla

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Cúpula Iglesia de Nuestra Señora de la Natividad (Alborea)
Cúpula Iglesia de Nuestra Señora de la Natividad (Alborea)

Pinturas realizas por Pedro Fernández y su taller en 1785 Imagen: Elena Moratalla

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Placa informativa Iglesia de Nuestra Señora de la Natividad (Alborea)
Placa informativa Iglesia de Nuestra Señora de la Natividad (Alborea)

Imagen: Elena Moratalla

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Fachada Iglesia de Nuestra Señora de la Natividad (Alborea)
Fachada Iglesia de Nuestra Señora de la Natividad (Alborea)

Imagen: Elena Moratalla

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Años después, en 1795, dejó su huella en la Iglesia Parroquial de la Asunción en Jorquera. Según unos documentos escritos por el propio artista, al que se le nombra como Maestro Dorador, recibió 2.200 reales por las pinturas en el Altar Mayor y el retablo de dicha iglesia.

Interior Iglesia Parroquial de la Asunción (Jorquera)
Interior Iglesia Parroquial de la Asunción (Jorquera)

Pinturas realizadas por Pedro Fernández y su taller en 1795 y 1796 Imagen: Elena Moratalla

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Altar Mayor Iglesia Parroquial de la Asunción (Jorquera)
Altar Mayor Iglesia Parroquial de la Asunción (Jorquera)

Pinturas realizadas por Pedro Fernández y su taller en 1795 y 1796 Imagen: Elena Moratalla

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Recibo manuscrito por Pedro Fernandez
Recibo manuscrito por Pedro Fernandez

Libros de fábrica de la parroquia. Imagen: Isidro Martínez García

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Interior Iglesia Parroquial de la Asunción (Jorquera)
Interior Iglesia Parroquial de la Asunción (Jorquera)

Pinturas realizadas por Pedro Fernández y su taller en 1795 y 1796 Imagen: Elena Moratalla

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Sin duda una des sus obras más representativas se realiza en los años 1804 y 1815 en la Ermita de San Lorenzo, a unos 3km de Alcalá del Júcar. Así deja constancia el propio autor con unos escritos a lápiz, tan pequeños que no pueden verse a simple vista. El restaurador Juan Manuel Pérez González los transcribe de la siguiente manera: “Se pintó todo por Pedro Alfonso Fernández y sus hijos, vecino del Picazo, jurisdicción de Alarcón en el año 1804…”, posteriormente el pintor añadió “El 1805 se continuo la pintura por los mismos…”. Las cuentas del libro de la Hermandad recogen que, por su trabajo en esta ermita, Pedro y sus hijos recibieron 8.800 reales. Además, menciona que, en 1818, uno de sus hijos, Pedro Nolasco volvió a la ermita para realizar algunos retoques.

Fachada Ermita de San Lorenzo (Alcalá del Júcar)
Fachada Ermita de San Lorenzo (Alcalá del Júcar)

Imagen: Elena Moratalla

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Interior Ermita de San Lorenzo (Alcalá del Júcar)
Interior Ermita de San Lorenzo (Alcalá del Júcar)

Pinturas realizadas por Pedro Fernández y su taller en 1804, 1805, 1815 y 1818. Imagen: Elena Moratalla

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Detalles Ermita de San Lorenzo (Alcalá del Júcar)
Detalles Ermita de San Lorenzo (Alcalá del Júcar)

Pinturas realizadas por Pedro Fernández y su taller en 1804, 1805, 1815 y 1818. Imagen: Elena Moratalla

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Fachada Ermita de San Lorenzo (Alcalá del Júcar)
Fachada Ermita de San Lorenzo (Alcalá del Júcar)

Imagen: Elena Moratalla

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Entre 1802 y 1804 también viajó hasta Cenizate donde podemos encontrar su obra en la Iglesia Parroquial y la Ermita de Santa Ana, autores como José Sánchez Ferrer, José Manuel Almendros Toledo e Isidro Martínez García, ponen en relieve el gran parecido con las pinturas realizadas en San Lorenzo, donde se representan los mismos elementos en una gama de colores prácticamente idéntica.

Estos autores señalan obras parecidas en la Ermita de la Consolación de Iniesta, realizada en 1793 y la Ermita de Bellavista en Tarazona de la Mancha.

Fachada Ermita de Santa Ana (Cenizate)
Fachada Ermita de Santa Ana (Cenizate)

Imagen: Elena Moratalla

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Cúpula Ermita de Santa Ana (Cenizate)
Cúpula Ermita de Santa Ana (Cenizate)

Pinturas realizadas por Pedro Fernández y su taller en 1802 y 1804. Imagen: Elena Moratalla

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Detalles Ermita de Santa Ana (Cenizate)
Detalles Ermita de Santa Ana (Cenizate)

Pinturas realizadas por Pedro Fernández y su taller en 1802 y 1804. Imagen: Elena Moratalla

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Fachada Ermita de Santa Ana (Cenizate)
Fachada Ermita de Santa Ana (Cenizate)

Imagen: Elena Moratalla

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El estilo de Pedro Fernández y su taller podría ser descrito de la siguiente manera: sobre los muros, pilares, bóvedas son unas pinturas decorativas de tipo palaciego, donde finge arquitecturas y ornamentos planos, con imitaciones de mármol y jaspe. Usa, sobre todo, los colores suaves y apastelados: beis, rosa salmón, azules, dentro de una estética neoclásica en sus formas y tardorococó en el color. Utiliza el trampantojo dibujando puertas y ventanas fingidas. También decora estos espacios con cenefas de elementos griegos, adornos florales, hojas, frutos.

En los interiores de las cúpulas representa escenas religiosas con abundancia de nubes que son el soporte de angelitos alados, a veces los representa tocando instrumentos musicales, separando las escenas por gajos, donde los personajes están en movimiento y parece que quieren ser mirados desde abajo. La composición de estas escenas recuerdan mucho a la cúpula que pinta Goya en la ermita de San Antonio de la Florida, hay que tener en cuenta que son artistas coetáneos y pudo perfectamente influenciar en Pedro  Fernández. Así que, puede que estemos ante el Goya picaceño, con todo lo que eso puede suponer.

En cualquier caso, queda mucho trabajo por hacer, sería incluso posible que este artista pintara también en la iglesia de nuestra localidad.

Seguiremos trabajando para conocer mejor a nuestro vecino Pedro Fernández y nos gustaría pedir colaboración a todo aquel que nos pueda ayudar en esta investigación, para que este picaceño nunca más sea olvidado.