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Ágata

Ágata, la joven inquieta, se sentó en el banco y se dirigió con ojos suplicantes hacia el antiguo Sabio Sauce. Sintiendo una mezcla de desesperación y anhelo, sus tímidas palabras revelaban una vida marcada por las expectativas, las obligaciones y los juicios que la mantenían prisionera.


“Mis sueños flotan alto, desconsolados, anhelando la libertad y la inocencia que sentí en la infancia.”


El Sabio Sauce, conmovido por la sinceridad de su discurso, desplegó elegantemente sus hojas y envolvió a Ágata en un cálido destello. Al abrir los ojos, se encontró transformada en una brillante mariposa. En sus alas se encontraban todos los colores entre la luz y la sombra, simbolizando las infinitas posibilidades que se abrían ante ella.


Con un poderoso aleteo, se elevó en el aire. Removiendo el viento de la primavera, casi sintió que podía tocar el Sol. Desde el cielo lo veía todo: las casas, la gente, los animales, los campos… Diminutos como ella, infinitos como el tiempo. Voló entre las rocas y escuchó las armonías que se formaban con los cantos de los pájaros y las hojas de los chopos.

Chapoteó a orillas del río Júcar, donde había jugado de niña, y encontró paz en el susurro de las corrientes.


Pero conforme avanzaba el día, la luz del sol fue cediendo ante la oscuridad de la noche. Ágata, ahora convertida en mariposa, se sintió pequeña y vulnerable en la inmensidad que la envolvía. Los sonidos eran desconocidos y, cubriéndose con las alas se acurrucó . Toda la noche buscó en ella la fortaleza que sentía cuando era grande.


Al despertar, Ágata volvió a ser humana, sintiéndose robusta tras su breve pero reveladora experiencia como mariposa. Corrió hacia su hogar con grandes zancadas, donde la esperaban su madre, su abuela y sus tías. Cada una con una sonrisa en la cara, llenaron el porche y el jardín de hermosas palabras. Ese cálido abrazo lo sintió como alas en su espalda, y en ellas encontró la fuerza que siempre la acompañaría. Así recordó siempre que, a pesar de los retos que puedan presentarse, siempre sería una niña en el corazón de quienes la aman.


Categoría mayores de 18 años

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