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Patos, ocas y otras cosas

Podríamos destacar a muchos personajes importantes que han vivido y visitado nuestro pueblo, pero ninguno tan ilustre como los patos y ocas que residen en el tramo del río Júcar que surca nuestra localidad.


¿Quién no se ha acercado a La Pradera para dar de comer a estos animales? ¿Quién no tiene una foto en su móvil de este emblemático paisaje y sus habitantes? ¿Quién no se ha tomado una cerveza mientras observaba a estas aves disfrutar de nuestro río?


Y es que nuestro pueblo, su historia, sus tradiciones y sus paisajes están tan unidos a la naturaleza que lo rodea que nunca podríamos entender el uno sin el otro. Y aquí la razón de ser de esta parte del blog, queremos descubrir poco a poco todos aquellos animales y plantas con los que convivimos día a día en nuestra localidad.


¡Empecemos!


Los famosos patos de La Pradera, la especie más común de nuestro país, conocidos como Ánade azulón o real (Anas platyrhynchos). Gracias a su gran capacidad de adaptación los podemos encontrar en gran variedad de entornos: embalses, marismas, estanques, etc.

Aves de tamaño medio, con una envergadura alar de poco menos de un metro y una longitud de alrededor de 60 centímetros. Esta especie, como la mayoría de las aves, presenta un marcado dimorfismo sexual, es decir el aspecto de hembras y machos es muy diferente. De esta forma, identificamos a los machos por el color verde brillante que presenta su cabeza y cuello y su característico collar blanco. El resto del plumaje es grisáceo con zonas negras, destacando, además, en el espejuelo o parte superior de sus alas, una franja azul enmarcada por listas negras y blancas que le da el nombre.


Ánade azulón o real (Anas platyrhynchos)

Las hembras, de un tamaño menor, presentan un plumaje parduzco en el que también se observa este llamativo espejuelo que, por su color, permite diferenciarlas de otras especies de patos.

Y es que no hay imagen más entrañable de nuestro pueblo que ver a los patitos nadar detrás de su madre durante la primavera.


Otras vecinas, algo menos entrañables, son las ocas y es que seguro que todos nos acordamos cuando más de una vez hemos tenido que huir atemorizados de estos animales.

Este ganso u oca doméstico (Anser anser domesticus) tiene como ancestro al ánsar común (Anser anser) especie poco común en nuestro país, ya que solo visita algunas regiones durante los inviernos, huyendo del frío del norte de Europa donde vive habitualmente.


Oca doméstica (Anser anser domesticus)

La oca que podemos ver en nuestro pueblo se caracteriza por su brillante plumaje blanco y el color anaranjado de su pico y patas, aunque también puede presentar zonas de color gris parduzco. Tiene, además, un gran tamaño, alrededor de los 80 centímetros de altura y una envergadura alar de aproximadamente 170 centímetros.


Por este carácter agresivo y territorial, se han utilizado en algunas granjas como animales guardianes, alertando de los intrusos con sus estridentes graznidos.


En nuestro pueblo también se les conoce por sus excursiones, y es que todos los picaceños y picaceñas recordamos ver a aquel grupo de ocas que un invierno se aventuró a recorrer medio pueblo, a primera hora de la mañana, con destino a la panadería.



Y es que El Picazo no se entiende sin sus ocas y sus patos.

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