La extractora

La extractora
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La fábrica fue construida por Pedro Lafuente hacía la mitad del siglo XX. En ella trabajaban seis personas en turnos de 12 horas, uno por el día y otro por la noche. Se trataba de un manijero o encargado de las llaves y dos obreros para carga y descarga del calderín.
Las cuatro almazaras del municipio y otras de localidades cercanas como Sisante o Tébar llevaban el orujo o chispe a la extractora donde utilizando agua caliente y sulfuro extraían un aceite muy puro que era utilizado para hacer grasa. El chispe que es el hueso de la aceituna hecho trozos muy pequeños era utilizado para las chimeneas y calefactores. Todo este proceso se llevaba a cabo mediante un sistema de llaves, que controlaban el fuego y la cantidad de agua y de sulfuro.
La chimenea fue construida con ladrillos fabricados por uno de los tejares del pueblo, se construyó desde el interior gracias a una estructura de escalones de hierro que aún se conserva. Su gran altura se debe a los gases tóxicos que emitía el proceso de extracción del aceite.

Como curiosidad se dice que algunos molinos del municipio vertían en cuevas cercanas los posos y mediante una red de tuberías construidas con tejas estas sustancias llegaban a la rambla y finalmente se vertían en el río. Se cuenta que las personas más pobres del pueblo con la ayuda de cucharas cogían el aceite que flotaba en el agua y lo utilizaban para cocinar o hacer jabones.

Patrimonio relacionado

Imágenes de Mario Temprado (www.elpicazo.org) y Benedicto Collado (www.elpicazo.net)